Arnoldo

De regreso a la vida real

Por Arnoldo

No cabe duda que lo más difícil de las vacaciones, es cuando terminan. Tener que regresar a la vida real después del maravilloso paraíso que son las vacaciones, es muy difícil. Supongo que casi nadie es feliz volviendo a trabajar o a estudiar después del periodo de descanso, pero creo que es especialmente complicado para quienes somos foráneos en las ciudades en que estudiamos y por lo tanto vivimos lejos de nuestra familia. Nunca pensé que me pasaría, pero cuando mis papás se despidieron de mí en el aeropuerto porque yo ya iba a tomar avión para regresarme, lloré. Así, como niño chiquito que extraña a su mamá; no podía dejar de llorar. Obvio me esperé a que mis padres ya no me vieran porque qué pena, pero sí se me salieron las lágrimas en cuanto se fueron.

Llegué al depa cargado de maletas porque a mi casa llevaba ropa para un mes entero. Como buen estudihambre, como dicen por ahí, tardé todo un fin de semana lavando (puse en total como unas 8 lavadoras), fui al súper porque ya no tenía nada en la alacena, tuve que pagar el gas e ir hasta las oficinas de atención a clientes porque me habían cortado el teléfono. Cuando menos pensé ya se me había terminado mi último fin de semana y ni tiempo tuve de reflexionar sobre mis vacaciones y mucho menos de descansar. Estaba tan atareado que ni puse música en el Yaris.

Al día siguiente, primer lunes lejos de casa y de vuelta a la escuela, todo me recordaba a mi familia. Parecía que estaba dentro de una película; en cualquier parte veía familias felices, hijos con lunch que les mandaba su mamá y mil cosas que me hacían pensar en lo mucho que los extraño. ¡Quiero estar en casa! ¡Devuélvanme mis vacaciones!

 

 

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