Arnoldo

El mundo está más padre de lo que pensaba

Por Arnoldo

Este semestre tengo un horario escolar un tanto complicado. Entro casi todos los días a las 7 am pero hay muchos huecos entre clase y clase, así que hay días en los que salgo hasta a las 9 pm.  Es cansadísimo, casi todo el tiempo lo paso frente a la computadora, en Biblioteca leyendo o poniendo mucha atención en detallitos de circuitos, pero siempre estoy muy entretenido porque hago cosas que me gustan relacionadas con mi carrera.

Lo cierto es que siempre llego fundido a mi casa y en vez de descansar me pongo a hacer tareas o a seguirle con proyectos. La semana pasada era tanto mi desgaste físico que me dio un dolor de cabeza muy fuerte que no se me quitó en varios días. Le marqué a mi mamá para contarle (las mamás siempre saben qué consejo dar para que las cosas mejoren) y me dijo que seguramente necesitaría lentes. Le dije que no, porque mi vista según yo era muy buena, pero me pidió de favor que fuera a hacerme estudios. Cuando llegué a la óptica para hacerme el examen de la vista, ¡oh sorpresa! ¡no alcanzaba a leer todas las letritas! Obviamente el doctor me comentó que debía usar lentes porque tengo poquita miopía y poquito astigmatismo (o sea, no veo bien ni de cerca ni de lejos, contrario a lo que yo pensaba).

Tres días después de la consulta, fui en mi Yaris a recoger mis nuevos lentes. Estaba muy nervioso, así que todo el camino iba con los vidrios abajo y con mi música preferida a todo volumen. Cuando llegué a la óptica y me puse los lentes, entendí que el mundo es mucho mejor de lo que yo creía. ¡Todo se veía como en 3D! ¡Fue increíble! Y pensar que yo juraba que tenía buena vista…

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