Arnoldo

Recordando las caricaturas de mi infancia

Por Arnoldo

Las caricaturas de hoy ya no son como las de antes. No sé si es porque ya no soy un niño o qué, pero siento que les falta esa magia que tenían las de mi tiempo. Aprovechando que mis hermanos seguían de vacaciones, los llevé de paseo en el Yaris y fuimos por una nieve. Mientras estábamos ahí pasando tiempo de calidad entre hermanos, les pregunté cuáles son sus caricaturas favoritas y me di cuenta que no conozco ninguna de ellas. Para entender un poco más, me contaron más o menos de qué tratan, pero no parecían para nada divertidas. Cuando fue mi turno de hablar sobre mis dibujos animados preferidos, a mis hermanos les pasó lo mismo que a mí: no sabían de qué estaba hablando.

En cuanto terminamos la nieve regresamos a casa de mis papás. Les dije que esperaran un poco porque les tenía una sorpresa. Se emocionaron mucho y me esperaron sin trampas en su cuarto mientras yo preparaba una especie de cine en la sala. Puse en mi compu algunos episodios de mis caricaturas preferidas de cuando era niño, preparé palomitas, fui a comprar té y jugos para tomar y conecté las bocinas y el proyector. Cuando llegó la hora de que mis hermanos descubrieran la sorpresa, quedaron encantados. Juntos vimos las caricaturas y les gustaron tanto que ahora cada domingo nos reunimos a verlas.

Creo que es verdad eso de “recordar es volver a vivir”. Ver las caricaturas de cuando era niño me remontó a mi infancia y a todas las cosas padrísimas que viví en ese tiempo. Además me gustó mucho compartir eso con mis hermanos, porque a ellos no les tocó compartir esa época conmigo porque soy más grande y ahora su niñez es muy distinta a la mía. No hay duda que los tiempos cambian pero el cariño entre hermanos permanece intacto.

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